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ROSITA, PLEASE!
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UNA COMEDIA MUY ORTODOXA
Buen conocedor de la mecánica teatral y al mismo tiempo cinéfilo que supo pasar de la teoría a la práctica, Ventura Pons se siente muy a gusto en el terreno de la comedia. Un género con frecuencia vilipendiado pero particularmente difícil y esquivo con los insensatos que, carentes de modestia, lo abordan desconociendo sus reglas. El simple engarce de cuatro chistes nunca proporciona ese ritmo interno que evita el desplome de un edificio cuyos cimientos deben ser sólidos.
Maestro elevado hoy a la categoría de deidad gracias a Fernando Trueba, Billy Wilder sentenció que "en una comedia, la geografía debe ser clara y precisa. Adornar es fácil. Y no se debe sacrificar todo al estilo y nada al contenido". Ventura Pons ha tomado buena nota de esa lección y en el espacio de cuatro años ha ejercido de productor y director en tres comedias: "Què t'hi jugues Mari Pili? -un gran éxito del cine catalán en 1992-, "Aquesta nit o mai" y, ahora, "Rosita, please!".
No por azar, esas tres comedias -sin olvidar "Puta misèria", rodada en 1989 y que era una tragicomedia- están habitadas por Amparo Moreno. La complicidad entre Ventura Pons y esa gorda de todos los diablos, capaz de adueñarse de cualquier papel con pasmosa facilidad -los buenos actores nunca transmiten sensación de dificultad en sus interpretaciones-, alcanza su cénit en "Rosita, please". Director actriz comparten su complicidad con el espectador desde el mismo arranque de la película, una filmación de "Tristán e Isolda" -el filtro mágico se convierte en pretexto de la función o, si se quiere, en McGuffin hitchcockiano- cuya seriedad se hace añicos rápidamente. A partir de ahí, "Rosita Please!" acumula situaciones, cambia de escenarios vertiginosamente y desemboca en un final, también enloquecido, donde todo encaja.
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Lluís Bonet Mojica
LA VANGUARDIA
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COMEDIA BALCÁNICA Y VOLCÁNICA
Con què t'hi jugues Mari Pili?, el tándem Ventura Pons-Joan Barbero dinamizó la comedia catalana como recientemente sólo había procurado la Vergés en Boom Boom. Una comedia catalana fresca y eixerida pero, aun siendo tremendemanete localista en el fondo, una comedia catalana puesta bajo la advocación de la clásica screwball comedy americana, hawksiana, loca, frenética y trufada de personajes que se cruzan y entrecruzan, se enredan y desenredan, y con un equipo de actores espontáneos, más que notables, en los que destacaba una secundaria genial, la enorme -en todos los sentidos- Amparo Moreno. un año más tarde, Pons, Barbero y varios de los actores de Mari Pili volvieron a la carga con otra comedia cortada por los mismos patrones, igualmente divertida, aunque, por la repetición de la fórmula exenta de sorpresas: Aquesta nit o mai.
Peligro: esa fórmula se vuelve a repetir una vez más en Rosita, please!, una temeridad que me llevó el pasado viernes a su estreno con la mosca tras la oreja. Salí feliz: no sólo es mejor que Aquesta nit o mai, sino tal vez la mejor de la trilogía, la más acabada en su factura y en su diseño de producción y la más movida en escenarios, ya sean interiores o exteriores: rodada casi toda ella en tierras de Drácula, parajes bien escogidos en los que se mueve una fauna entre encuentros y desencuentros, ligues varios, cambios de pareja y extraños elixires de amor. Su variedad de escenarios casi oculta que estamos ante un vodevil clasicote y ante un guión muy Mari Pili. Cierto que hay escenas no acabadas de pulir, pero el ritmo es constante, los enredos bien tramados y los actores en su salsa.
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Jordi Batlle Caminal
Guía del Ocio
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