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ESTA NOCHE O JAMAS
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EL TRAVESTIDO DE LA PELUQUERA
Mientras "Què t'hi jugues, Mari Pili?" tendía a la comedia de observación, "Aquesta nit o mai" se inclina por la línea de la comedia loca a la americana. El motor de la acción ya no es una apuesta entre amigas, sino la busca de dos diamantes ocultos en un ejemplar de "El sueño de una noche de verano", a la vez un McGuffin y un guiño. Un guiño, en cuanto "Aquesta nit o mai" se inspira libérrimamente en la famosa -y aun bastante frecuentada- comedia de Shakespeare. Y un McGuffin, porque no tiene otra función que la puramente mecánica, el pretexto que desencadena un enredo que por ondas sucesivas -como las que crea una piedra arrojada al agua- relaciona entre sí a una docena larga de variopintos personajes, como en la canción de Brassens "La file indienne": una directora de cine, un profesor, una peluquera, un transformista, cuatro estudiantes...
Histerias
Barbero -nuevamente autor de un guión ingeniosamente tramado y dialogado- y Pons arrancan de bote pronto como un principio casi de película de suspense que culmina en un "gag", retomado al final para cerrar el círculo de la farsa. Y desde el arranque también marcan el tono de la interpretación, con el choque de histerias de la cineasta Fernández Muro y la peluquera/Bertrán, cuyo histerismo parece contagiar gradualmente a todos los personajes, cada uno de ellos empujado a una situación límite. El ritmo trepidante con que se suceden los incidentes -y los equívocos- no cesa casi ni un momento, algo no precisamente fácil de conseguir en este género de películas. La acción progresa fluidamente hasta la larga secuencia de la verbena, repartida entre una sala de fiestas y una casa de apartamentos, escenario de un frenético clímax donde, como es obligado en todos los vodeviles que se respeten, acaba por concentrarse el "dramatis personae" en pleno.
Los actores siguen perfectamente el juego del primero al último, para hacer de esta película una contagiosa diversión. "Aquesta nit o mai" tiene también un estilo visual distintivo, sin caer en los colorines rabiosos que hoy atormentan las comedias "made in Spain".
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José Luis Guarner
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POR VENTURA, OTRA COMEDIA DÍVER: AQUESTA NIT O MAI
Esa frescura, esa trempera, esa desenvolutar, tan festivas, tan mediterráneas, que cosa de un año atrás aplaudimos con motivo del hallazgo de una comedia tan divertida (divertida, ésa es la palabra, un tanto desvalorada hoy, como si no se tratara de un auténtico goce para la humanidad aplicada a su correspondiente sustantivo) como Què t'hi jugues, Mari Pili?, hace ahora acto de presencia en su más adecuado marco: una noche de Sant Joan, una verbena que pide cava, coca de la que ustedes gusten-, salsa y, sobre todo, un poco menos de ropa. En ese marco, y en el transcurso de pocas horas, vamos a conocer a muchos personajes, se van a meter en muchas situaciones, hasta que unos y otros, convenientemente agitado el cóctel, coincidan, se unan, estallen, armen la marimorena, sin freno, sin desfallecimiento. Es, sí, una estructura similar a la de Mari Pili, la estructura de un guión que tiene cantidad de sabiduría. Hacer una comedia de mil enredos y mil personajes, según el modelo clásico, escribir lo que antes escribían Hecht y MacArthur es cosa más difícil de lo que se pueda pensar. En Joan Barbero tenemos un estímulo joven que puede -y debe- dar a la comedia catalana todavía muchos frutos. No me importa que su descubrimiento cinematográfico en Mari Pili amortigüe su solidez en Aquesta nit o mai. Yo ya firmo para que cada año me hagan una entrega de una comedia de Barbero, con la mano diestra de Pons visualizándola y esa colla de excelentes comediantes (la Moreno, ahora maña, otra vez genial, en buen tándem con la Lloll) que ennoblecen la comedia coral, hoy muy necesitada de exponentes como éste.
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J. Batlle Caminal
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