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¿QUE TE JUEGAS MARI PILI?
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Comedia balcánica y volcánica
Con què t'hi jugues Mari Pili?, el tándem Ventura Pons-Joan Barbero dinamizó la comedia catalana como recientemente sólo había procurado la Vergés en Boom Boom. Una comedia catalana fresca y eixerida pero, aun siendo tremendemanete localista en el fondo, una comedia catalana puesta bajo la advocación de la clásica screwball comedy americana, hawksiana, loca, frenética y trufada de personajes que se cruzan y entrecruzan, se enredan y desenredan, y con un equipo de actores espontáneos, más que notables, en los que destacaba una secundaria genial, la enorme -en todos los sentidos- Amparo Moreno. un año más tarde, Pons, Barbero y varios de los actores de Mari Pili volvieron a la carga con otra comedia cortada por los mismos patrones, igualmente divertida, aunque, por la repetición de la fórmula exenta de sorpresas: Aquesta nit o mai.
Peligro: esa fórmula se vuelve a repetir una vez más en Rosita, please!, una temeridad que me llevó el pasado viernes a su estreno con la mosca tras la oreja. Salí feliz: no sólo es mejor que Aquesta nit o mai, sino tal vez la mejor de la trilogía, la más acabada en su factura y en su diseño de producción y la más movida en escenarios, ya sean interiores o exteriores: rodada casi toda ella en tierras de Drácula, parajes bien escogidos en los que se mueve una fauna entre encuentros y desencuentros, ligues varios, cambios de pareja y extraños elixires de amor. Su variedad de escenarios casi oculta que estamos ante un vodevil clasicote y ante un guión muy Mari Pili. Cierto que hay escenas no acabadas de pulir, pero el ritmo es constante, los enredos bien tramados y los actores en su salsa.
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Jordi Batlle Caminal
GUIA DEL OCIO
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Tres chicas con suerte
Jean Negulesco, que visitó recientemente Barcelona, sublimó repetidamente en CinemaScope y color por De Luxe una de las más acreditadas y tradicionales fórmulas de comedia: las aventuras de las tres amigas que comparten el mismo techo y las mismas ansias de amor y fortuna. Y justamente a esa fórmula se apuntan en "Què t'hi jugues, Mari Pili?", el director Ventura Pons -en su cuarta comedia consecutiva- el novel -y jovencísimo guionista Joan Barbero -autor teatral por más señas- con resultados muy afortunados.
Es una clásica comedia urbana, pero no de excesiva urbanidad en torno a tres chichas de clase entre media y baja en la Barcelona de ahora mismo. Una vendedora de joyería ambiciosa, una cajera de hamburguesería extravertida, una estudiante de Económicas tímida -tres tipos que son arquetipos-; las tres viven juntas en un piso de una plaza próxima a la Rambla, son solteras y libres, y adoran el amor libre aunque lo practiquen con limitaciones, porque en la vida no se puede tener todo...
Como es de suponer, será el principio de un formidable enredo, que Barbero despliega con desenfado, ingenio y una indudable facilidad para la frase chistosa. Y hace buen uso de no una, sino dos de esas maravillosas coincidencias sin las cuales la comedia loca americana no existiría: primera, que el viudo al que adora en silencio una de las chicas se revelará padre del ligue accidental de su compañera más decidida; segunda, que el marcado por el destino de la tercera será justamene el hombre al que ama.
Pons mueve ese pequeño teatro con confiado aplomo, pausadamete al comienzo, para acelerar gradualmente el ritmo hasta el frenético clímax, donde -como en los vodeviles de ley- todos los personajes y otros más se apiñan en un escenario único con efectos hilarantes. Y su experiencia como director teatral le vale para obtener un óptimo resultado de un equipo de intérpretes donde veteranos se codean con noveles.
Sin pretensiones fastidiosas ni otro propósito que el de divertir, sin veleidades posmodernas o almodovarianas al uso -aquí cada uno de los personajes es lo que parece, y basta-, esta película desprende una magnífica, infrecuente, contagiosa alegría de vivir.
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José Luis Guarner
LA VANGUARDIA
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