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Aquesta nit o mai (1992)
(Esta noche o jamás)
¿Que pasaría si en la verbena de San Juan una mano invisible, nada inocente, escogiera catorce personas al azar y un libro titulado "El sueño de una noche de verano" para organizar un viaje divertidísimo a través de una Barcelona bañada en fuego y todo se covirtiera en un juego delirante de amor, pasión y celos?
¿Que podría pasar si Marga (Marta Fernández Muro), una directora de cine alcohólica y miope, se quedara sin protagonista para su próxima película una semana antes de empezar el rodaje?
¿Y si su amante, Nacho (Àngel Burgos), fuera un antropólogo impotente que aprovecha sus viajes a Sudáfrica para traficar con diamantes?
¿Y si Baba (Lloll Bertran), una peluquera post-moderna, decide romper su relación con Lluís (Camilo Rodríguez), un gigoló que trebaja como transformista, porqué tiene que elegir entre matenerlo a él o a su psiquiatra?
¿Como podríamos combinar estos personajes con Agustina (Amparo Moreno), una viuda propietaria de una sombrerería que ha hecho del insomnio su segunda profesión, y que para acabarlo de liar, tiene una hija santa, Maria (Blanca Pàmpols), estudiante de Biología, que está a punto de morir de anemia por culpa de los estigmas?
¿Y si todo esto lo mezclamos con el señor Oliveros (José Maria Cañete), un gángster de opereta, propietario del cabaret donde trabaja Johnny (Mingo Ràfols), una especie de duende multiforme y polifacético en un año sabàtico?
¿Y si añadimos cuatro estudiantes de Biología enamorados de quien no debieran: Cristina (Mònica López), una ecologista de lengua afiladísima, Carme (Maria Lanau), "la más zorra del lugar", Xavier (Marc Martínez), un pijo amanerado y Pere (Santi Ricart), un sinvergüenza simpàtico?
Desde luego, si una mente enferma quisiera organizar un lio de tal embergadura la verbena de San Juan sólo podría ser Esta noche o jamás .
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DOSSIER DE PRENSA
AQUESTA NIT O MAI!
QUINA NIT LA D'AQUELL DIA!
Shakespeare en té la culpa: si no fos per una edició del Somni d'una nit d'estiu, que conté al seu interior un munt de cobdiciats diamants, aquest film no seria el que és; però l'atzar és capriciós, i el llibre passa de mà en mà fent anar amunt i avall una colla de personatges que semblen emergits d'un impagable còmic animat ple de tipologies cosmopolites. Tot perseguint-se i anant de bòlid, aquests personatges es relacionen, s'enamoren, es desenamoren... i actuen.
No: Ventura Pons no ha fet cap versió del famós Somni de Shakespeare, malgrat les divertides intervencions d'un singular Puck contemporani anomenat Mingo Ràfols; ni ha procedit a una actualització del tema, malgrat els diversos canvis de parella i les variacions de sentiments a què assistim. El que si ha agafat Ventura Pons del Somni és l'alegre dosi de follia que mou els protagonistes, abocats a descobrir l'amor, una nit encesa de solstici, dins un bosc ple de sorpreses.
El bosc és ara la selva urbana d'una Barcelona on, misteriosament -¿recorden vostès les casualitats de ¿Què t'hi jugues, Mari Pili??-, tots els personatges juguen a trobar-se, a perdre's i a tornar-se a trobar. Amb aquest frenesí d'anades i vingudes, Ventura Pons ha volgut portar fins al límit una gran preocupació que apareixia en la merescudament popular Mari Pili: fer que l'acció no pari, guanyar-se el públic a base de passejar-lo de bracet al costat d'un munt de personatges en continu desplaçament físic i, naturalment, desplaçament sentimental...; desplaçament d'identitat, en últim terme; no tan sols "ara vaig amb aquell" "ara vaig amb aquella", sinó també "ara em confonen per aquell", "ara semblo aquella".
Núria Bou
AVUI
EL TRAVESTIDO DE LA PELUQUERA
Mientras "Què t'hi jugues, Mari Pili?" tendía a la comedia de observación, "Aquesta nit o mai" se inclina por la línea de la comedia loca a la americana. El motor de la acción ya no es una apuesta entre amigas, sino la busca de dos diamantes ocultos en un ejemplar de "El sueño de una noche de verano", a la vez un McGuffin y un guiño. Un guiño, en cuanto "Aquesta nit o mai" se inspira libérrimamente en la famosa -y aun bastante frecuentada- comedia de Shakespeare. Y un McGuffin, porque no tiene otra función que la puramente mecánica, el pretexto que desencadena un enredo que por ondas sucesivas -como las que crea una piedra arrojada al agua- relaciona entre sí a una docena larga de variopintos personajes, como en la canción de Brassens "La file indienne": una directora de cine, un profesor, una peluquera, un transformista, cuatro estudiantes...
Histerias
Barbero -nuevamente autor de un guión ingeniosamente tramado y dialogado- y Pons arrancan de bote pronto como un principio casi de película de suspense que culmina en un "gag", retomado al final para cerrar el círculo de la farsa. Y desde el arranque también marcan el tono de la interpretación, con el choque de histerias de la cineasta Fernández Muro y la peluquera/Bertrán, cuyo histerismo parece contagiar gradualmente a todos los personajes, cada uno de ellos empujado a una situación límite. El ritmo trepidante con que se suceden los incidentes -y los equívocos- no cesa casi ni un momento, algo no precisamente fácil de conseguir en este género de películas. La acción progresa fluidamente hasta la larga secuencia de la verbena, repartida entre una sala de fiestas y una casa de apartamentos, escenario de un frenético clímax donde, como es obligado en todos los vodeviles que se respeten, acaba por concentrarse el "dramatis personae" en pleno.
Los actores siguen perfectamente el juego del primero al último, para hacer de esta película una contagiosa diversión. "Aquesta nit o mai" tiene también un estilo visual distintivo, sin caer en los colorines rabiosos que hoy atormentan las comedias "made in Spain".
José Luis Guarner
La Vanguardia
POR VENTURA, OTRA COMEDIA DÍVER
Esa frescura, esa trempera, esa desenvolutar, tan festivas, tan mediterráneas, que cosa de un año atrás aplaudimos con motivo del hallazgo de una comedia tan divertida (divertida, ésa es la palabra, un tanto desvalorada hoy, como si no se tratara de un auténtico goce para la humanidad aplicada a su correspondiente sustantivo) como Què t'hi jugues, Mari Pili?, hace ahora acto de presencia en su más adecuado marco: una noche de Sant Joan, una verbena que pide cava, coca de la que ustedes gusten-, salsa y, sobre todo, un poco menos de ropa. En ese marco, y en el transcurso de pocas horas, vamos a conocer a muchos personajes, se van a meter en muchas situaciones, hasta que unos y otros, convenientemente agitado el cóctel, coincidan, se unan, estallen, armen la marimorena, sin freno, sin desfallecimiento. Es, sí, una estructura similar a la de Mari Pili, la estructura de un guión que tiene cantidad de sabiduría. Hacer una comedia de mil enredos y mil personajes, según el modelo clásico, escribir lo que antes escribían Hecht y MacArthur es cosa más difícil de lo que se pueda pensar. En Joan Barbero tenemos un estímulo joven que puede -y debe- dar a la comedia catalana todavía muchos frutos. No me importa que su descubrimiento cinematográfico en Mari Pili amortigüe su solidez en Aquesta nit o mai. Yo ya firmo para que cada año me hagan una entrega de una comedia de Barbero, con la mano diestra de Pons visualizándola y esa colla de excelentes comediantes (la Moreno, ahora maña, otra vez genial, en buen tándem con la Lloll) que ennoblecen la comedia coral, hoy muy necesitada de exponentes como éste.
J. Batlle Caminal
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