Any de Gràcia (2011) David tiene veinte años y llega a Barcelona buscando una oportunidad. Gràcia tiene sesenta y le ofrece una habitación a cambio de compañía y atención. Su convivencia es, desde el principio, explosiva. ¿Se darán cuenta a tiempo de que se necesitan? |
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FESTIVALES Festivales: New York (Lincoln Center, USA), Guadalajara (México), Chicago (USA), Seattle (USA), Bogotá (Colombia)... Premios: Chicago Latino Film Festival (USA) Gloria Award Ventura Pons, Premio Sant Jordi Ventura Pons (España). |
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FICHA TÉCNICA Una producción de con la colaboración de Guión de Dirección y Producción Directora de Producción: Música: Fotografía: Montaje: Art Director: Ayudante de dirección: Sonido Directe: Laboratorio: Estudio Montaje y Sonido: Distribución España y Andorra: Distribución Internacional: |
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FICHA ARTÍSTICA GRACIA SERGI |
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NOTAS DEL DIRECTOR AÑO A AÑO, DÍA A DÍA. Hace un tiempo me encontré con un vecino de escalera. Un ex diputado de izquierdas, algo casposo, siempre pegado a una de esas pipas largas que apestan y que te acercan todavía más el tabaco a tu cara, muy especialmente si estás en el ascensor y no ha tenido la delicadeza de apagarla. Está medio jubilado y ronda mucho por el Empordà. Me contó que había conocido en Sant Feliu de Guixols a alguien, al parecer un antiguo compañero mío de internado, cuyo nombre no me resultó familiar. A la semana volví a coincidir con el personaje y su incívica pipa y me insistió: mi antiguo colega tenía una foto del colegio donde aparecíamos juntos. No le hice caso. Al cabo de unas semanas, a eso de las ocho menos cuarto de la tarde, salgo corriendo de mi casa para ir a Laie, mi librería de cabecera. Al día siguiente a las siete de la madrugada volaba al festival de Toronto y necesitaba lectura para el viaje, pesado, de muchas horas. Juro que sin libros no puedo volar. Justo al salir a la calle se me acerca y se presenta el anunciado hombre de Sant Feliu y me pone una foto de niños en uniforme ante mis ojos, sin saber que de cerca no pillo nada sin gafas. Me excuso, contándole mis prisas. Me suelta que dispone de tiempo y decide acompañarme las cinco manzanas que nos separan de los preciados libros. Me cuenta que se espera para recoger a su hijo media hora más tarde. ¿Ah, tienes un hijo? le pregunto, por decir algo. Dos, este es el mayor. ¿Y a qué se dedica? Anda en segundo de carrera, no sé cual dice, y ahora mismo deberá estar terminando de jugar a las cartas. ¿A las cartas? Sí, el curso pasado compartió piso, en uno de esos programas de ayuda a la gente mayor, con una señora que le flipaban las cartas. La vieja tenía muy mal carácter, mi hijo también tiene el suyo, pero ella supo meterle el virus de los naipes en la sangre. En ese momento llegamos a mi destino, me despido cordialmente y no lo he vuelto a ver jamás, de verdad. Sin darse cuenta había sembrado en mi cabeza la semilla para una película. Para una comedia. Muchas veces he escrito sobre mi viejo placer por la comedia. Y temo que voy a repetirme, pero es lo que pienso. La comedia es el gran desafío, el género que, vayas donde vayas, tiene más público que el drama, pero sin su reconocimiento social. En cualquier pais, y más en el nuestro, hacer reír se considera un arte menor y, en cambio, a las lágrimas se les dá un marchamo de calidad, qué le vamos a hacer. A pesar de mi antigua afición por formas narrativas libres y nada convencionales, siempre me han gustado los géneros y no me importa transitar de uno a otro, de un drama a una comedia o de la ficción a un documental mientras me apasione lo que explico y que sienta que existe mi mirada en la narración. Hace tiempo descubrí que en las comedias, al margen de su dificultad conceptual, donde la historia debe construirse como una bomba de relojería, también debe de haber mucha pasión. A la vez, la propia naturaleza del género las convierten en tremendas armas de precisión en manos de los directores… cuando se tiene de verdad algo que contar. El humor en sus diversas formas permite sólidos niveles de provocación dificilmente imaginables en el drama. Una buena constatación a tener en cuenta en cuanto te propones un tema. ¿Drama o comedia? Vayamos pues por la cosecha que fue madurando después del inesperado encuentro con mi antiguo compañero. Una vieja fuerte y tremenda, a la greña con un joven inconformista, respondón, que no se corta por nada, ambos obligados a compartir la vivienda. Ni uno ni otro se dejan amedrentar, a pesar de que ella detenta el poder y el joven sólo las ilusiones. La vieja ya ha renunciado a sus sueños y el joven los está descubriendo. Una perpétua pelea sin tregua, aunque ambos se necesiten. La percibo como una situación fantástica, muy divertida, donde fabular, en clave de comedia, sobre las relaciones humanas. Esta pareja será la base para una historia urbana, trepidante, fresca, divertida, abierta. Y que además, por la diferencia de edades de los protagonistas, me cubre un amplio abanico de público. Con la colaboración, primero de Carme Morell y después de Jaume Cuspinera, empezamos a armar el guión. Volver a la comedia, qué placer, ¡uf! El objetivo de David, el chico protagonista, es triumfar en el mundo artístico y demostrar a sus padres que existe una vida lejos del pueblo y de la tradición familiar, la anodina fábrica de chimeneas de su padre. Gràcia, la vieja cascarriabas con la que no tiene más remedio que convivir, se convertirá en el gran obstáculo de David para conseguir su meta: le incordia constantemente, le hace limpiar a todas horas, no le deja pintar, no le deja respirar, le pone día tras día de mal humor, le obliga a acompañarla a sitios imposibles... David no puede más hasta que al final, después de mil y una trifulcas, descubrirá que está muy bien tener sueños rebeldes en contra de todo y de todos pero que hacerse mayor implica también ser pragmático. Ayudar y dejarse ayudar por los otros. Madurar, en definitiva. Un descubriento compartido con Gràcia. Reforzando el objetivo de David, todos los enfrentamientos con Gràcia tomarán más sentido y transcendencia. El clímax final será más completo: David ha crecido y descubierto que la vida es mejor si la compartes. La vieja admite finalmente que las cosas cambian, el chico la acusa de explotadora. Ella le dá la razón y añade: “Sí, ya lo sé, y una hija de puta… Pero hoy vamos a hacer un paréntesis”. Hemos intentado hacer sólido el sentido, el mensaje, que creo tendrá la película: a pesar de los pesares la vida es mejor si nos ayudamos los unos a los otros. Pero hay muchos otros temas que laten por debajo de este: la imposibilidad de comunicarnos en nuestra sociedad; la disolución del núcleo familiar tradicional, algo que casi siempre está en mis películas; la necesidad que la vida sea caos, movimiento; la precariedad laboral y social de la gente joven... y la gran y difícil aventura que puede ser una amistad intergeneracional. Como me escribió en un mail Cuspinera: ¡No sé, por temas no será! Y es que, respetando al máximo el objetivo, hemos buscado entender los personajes, entender su entorno, lo que nos ha permitido enriquecer la historia, intentando un encaje de bolillos con los subtemas que iban apareciendo a medida que crecía el guión. Otra cosa que también dice Cuspinera: en tiempos de crisis hagamos una llamada a la amistad y a una forma de entender el mundo, a avanzar despacio, disfrutando de la gente y del paisaje. Después de haber paseado en mis anteriores trabajos mi interés narrativo alrededor de temas más trascendentes, más dramáticos, nuevamente he sentido la llamada de la comedia. Será porqué en las vivencias del hijo de mi antiguo compañero de internado encontré una buena historia. Una buena historia, sí, la madre de todas las películas, que me permitía un reparto de aquellos en los que podía creer ciegamente. Y también porque me sentí fascinado por las posibilidades de hacer una simbiosis con el tipo de humor basado en esos seres, tan frágiles en el fondo, en la lucha cotidiana con el trasfondo de un barrio tan singular como es Gracia. Gràcia es el paisaje de mi infancia y adolescencia y, aúnque ya no es lo que era, todavía conserva una personalidad mágica, atractiva, única. Es la suma y el placer de todo ello, añadir al rigor del concepto de la puesta en escena y de la interpretación, la emoción y la ternura de unos seres que, una vez más en mis películas, van a la busca de un poco de realización y de comunicación entre la vorágine de los tiempos que nos ha tocado vivir. Intensamente. Año a año, día a dia.Ventura Pons |
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CRÍTIQUES Ventura Pons Trasciende la triste vida de sus personajes y la convierte en una magnífica aventura de la cotidianidad No es fácil construir una buena tragedia, porque es un género que obliga a una honda introspección del ser humano. El rey de la tragedia griega, Sófocles, nos legó una bella frase que define con precisión el género: "Acostada en medio de la desdicha, el alma ve mucho". Y es cierto que las almas torturadas de las Antígonas y los Edipos debieron llegar a una gran clarividencia, no en vano sus vidas se abrieron en canal.
CLFF CATÁLOGO FESTIVAL PREMIO GLORIA VENTURA PONS: GRACIAS POR LOS AÑOS DE GRACIA Àlex Gorina El Cine Catalán es un gran desconocido en el mundo. Un cine de dimensión limitada, pero proporcionada al tamaño del territorio y sus recursos, pero especialmente por el camuflaje al que le ha sometido la Historia, agazapado tras la existencia del Cine Español. Es trágico que casi todo lo que se rodó en Catalunya anterior a la Guerra Civil se ha perdido, y tras el conflicto fue trágicamente reprimido, a pesar de lo cual fue un cine valiente, resistente, que no se resignó, y periódicamente a lo largo del siglo XX fue pionero, siempre más moderno, y con una voluntad más universal que el cine peninsular. A pesar de todo, gran parte del mundo ignora su existencia e especificidad: ¡probablemente aún su nombre más trascendente sea el de Salvador Dalí, con sus aportaciones breves pero geniales cuando colaboraba con Luis Buñuel! Al Cine Catalán pertenece y ha dedicado toda su ilusión e imaginación, todo su talento, Ventura Pons. Ventura, que procede de un mundo educado e ilustrado y que como muchos se catapultó a si mismo desde el trampolín del antifranquismo, entre muchas otras cosas se alimentó de la necesidad de sobrevivir y superar el reto de aquel arte cinematográfico mentiroso y mediocre que se producía en el país, preparando el terreno y protagonizando la Transición tras la muerte del Dictador: primero en el teatro, dónde se convirtió en una voz fundamental en Barcelona pero al que renunció cuando empezó a dirigir películas, para no distorsionar su concentración en hacer lo que realmente más le gustaba (aunque el teatro ha seguido siendo una de sus fuentes de inspiración constantes) Teatro y Cine catalanes, y en catalán, sin excepción, ni guiños, ni renuncias, ni pactos, ni la menor duda, y no solamente por convicciones ideológicas, sino porque es la única manera natural conque Ventura Pons puede expresarse sin mentirse ni mentir. Lo contrario para él sería un pié forzado, y el primero en no creerselo sería probablemente él mismo. La Historia ha querido que el Cine de Ventura Pons exista desde 1978, 3 años después de la muerte del Dictador, protagonizando al completo todo el tiempo de la Catalunya de las libertades, autónoma, aún no independiente, pero en diversos procesos de su progreso para ocupar el lugar definitivo que le corresponde en el mundo. No hay cineasta catalán que, como Ventura Pons, haya existido y rodado constantemente desde entonces, muy constantemente, y como he dicho antes, siempre en catalán y directa o indirectamente sobre su país y sobre nosotros, los catalanes. El cine de Ventura es nuestra espina dorsal, nuestra columna vertebral, en Catalunya decimos “el pal de paller”, nos identifica y deberíamos identificarnos absolutamente con él. Y utilizo el condicional porque Catalunya es un país complicado, psicológicamente maltratado y que pese a todas las convicciones aún no ha sabido amarse sin condiciones, sin traumas o sin, sí, es verdad, un cierto miedo, digámosle prudencia. Ni a si mismo, ni a los suyos. Ventura Pons por supuesto que es conocido, respetado, admirado. Por supuesto que ha tenido siempre éxito en mayor o menor medida, pero como todo lo catalán ha de conquistar ese amor y ese éxito cada vez, como si tuviera que empezar desde cero. Esa es una particularidad de país, sin embargo, que ni aquí ni ahora podemos analizar exaustivamente, probablemente porque la misma sociedad catalana no se ha atrevido a hacerlo sin excusas ni disimulos. Sus contradicciones son un auténtico temario, y mira tu por donde el único cineasta que lo ha abordado, más indirecta que directamente, es él. Porque casi nunca Catalunya ha sido el tema de sus películas, pero lo catalán fluye, rebosa, se derrama por todos los poros de sus películas. Desde “Ocaña, retrat impertinent” hasta su última novedad “Any de Gràcia”, son casi 40 años fluidos, no fáciles, pero que apenas han roto el afán de emociones, diversiones e ilusiones que ha explicado.Le hemos conocido miradas a los integrados, un amplísimo muestrario de representantes de lo que podríamos llamar el explícito catálogo de la comicidad del país, apuestas consecuentes por los autores teatrales más intrigantes y explícitos de Catalunya, confesiones de una desnudez obsesiva, fiestas que preanuncian el Musical que Ventura Pons aún nos debe, comedias hiperbólicas y sagaces retratos sociales, y una intensa admiración por el talento de los actores, algunos sus favoritos, y algunas sus favoritas, representadas a la perfección por ese film bisagra que fue “Actrius” donde reunió a Nuria Espert, Anna Lizarán y Rosa Mª Sardá, que es como mencionar a las tres divas definitivas contemporáneas, además de un sinnúmero de amigos y conocidos capaces de dar la nota en cualquier rincón de sus films. Como la novedad es “Any de Gràcia” y la protagonista es precismente Rosa Mª Sardà que le ha acompañado desde siempre, déjenme puntualizar que esta actriz admiradísima en Catalunya y Espanya, adorada y temida porque es todo un carácter, pertenece a la breve pero extraordinaria tradición de Damas del teatro y del cine capaces de ser tan inmensas trágicas como cómicas: Katharine Hepburn, Carol Burnett, Anna Magnani…, no voy a seguir. Pero si aprovechar esta fusión de las dos máscaras, la de las lágrimas y la de las sonrisas, para abrir la perspectiva de un Ventura Pons que no renuncia a ninguna de las opciones, posibilidades y miradas, pero que es tan sincero con la desolación y densidad de un film tan adulto como “Amic/Amat”, con el rompecabezas anímico de variantes infinitas que es “Caricies” y con la desopilante apuesta por el divertimento desacralizado que es “Qué t’hi jugues, Mari Pili?”. No es un cine container, es un cine maravillado, perplejo ante las infinitas posibilidades del arte y de los sentimientos populares, con un inteligente capitulado en que el autor, siempre, ha de ser capaz de dar respuesta a su tiempo, pero especialmente a las posibilidades que le brinda “su” momento. Porque un director de cine no existe al margen de la vida, y su vida y La Vida se han de encontrar y conocer cada vez. Así, a épocas, Ventura ha sido más interior o mas coral, más negro o más multicolor, más fantasioso o tomando apuntes de la realidad, más secreto o más accesible, más dubitativo o más confesional, por supuesto. Pero jamás, jamás nos ha tomado el pelo ni se ha engañado a si mismo. Llegados a este punto, conviene añadir que “Any de Gràcia” es una película contracorriente. En un mundo feroz, disgustado, indeciso, que da palos de ciego, un mundo en el que se vierten a diario vaticinios que duelen, dividen, aislan y lo que es peor, que consiguen culpabilizarnos de todo y pretenden hacernos creer que merecemos el castigo que recibimos y más aún los que vendrán; en ese momento de ruina y ruinas, que coincide con la transformación más poderosa que del cine y los medios de comunicarnos pudiéramos imaginar; aún incalculable, aún sin todas las herramientas ni sistemas necesarios; aún crítico; sí, ahora que parecen proceder la denuncia y la rabia, el pesimismo y la acritud, los dedos acusadores y ese lamerse las heridas que acostumbra a ser refugio de vencidos y no luchadores, ahora, y precisamente tras su etapa de cine más hosco y rabioso, Ventura Pons nos ha rodado una comedia vitalista, reconfortante, optimista y constructiva. A eso le llamo yo llevar la contraria. O si preferís, el inconformismo de quien jamás dará las cosas por resueltas ni pondrá un The End precipitado a su compromiso con el tiempo, su país y todos nosotros. Por esta y todas las otras razones, y por las muchas horas de placer, y porque nunca nos ha abandonado, y porque siempre ha sido una promesa la sorpresa del próximo Ventura y nos quedan muchos próximos Venturas por desempaquetar, aquí y hoy con todos ustedes, como dijo Anabel Campo Vidal, “una mirada libre”, “un catalán libre” y “las películas libres” de Ventura Pons.
Cruce de destinos Una divertida y ágil comedia, atenta a los diferentes personajes y universos que la hacen posible, concebida por un Ventura Pons tremendamente juvenil – La espléndida banda sonora, con esas canciones que acompañan el deambular del joven protagonista, pero también por la manera de abordar las aspiraciones y los decepcionantes encuentros y desencuentros de ese mismo chaval-, capaz de colocar distintos ejemplos generacionales y muy diferentes actitudes ante la vida, ante el futuro, a partir de unos muy limitados enredos, hijos –en cualquier caso- de unas situaciones procedentes de un sustrato más bien dramático: soledad, inadaptación, carencia de ofertas laborales o de éxito artístico, escaso entrenamiento sentimental, etc.
El incansable Ventura Pons regresa al espíritu de su opera prima, Ocaña, retrat intermitent (1978). Obviamente, ni David (Oriol Pla) necesita romper con los tabúes del añorado José Ocaña, ni el ambiente de las Ramblas postfranquista es el mismo que el de la liberada Gràcia actual. Lo que une ambos films es la capacidad de su director para dejar constancia fílmica de un tiempo y un lugar.
Any de Gràcia, una comedia tonificante La nueva película de Ventura Pons es ligera y refrescante y habla con gracia sobre las penas cotidianas de hoy en día. El título de la última película de Ventura Pons tiene por lo menos tres significados. Gràcia es el nombre de la protagonista, una viuda cascarrabias que vive sola con su amado periquito hasta que un jovencito de provincias llega a Barcelona con la intención de triunfar como artista plástico y se instala en su casa para cuidarla y hacer las tareas domésticas; tenemos, pues un retrato de mujer (expansivo: la Sardà se luce ya sea jugando a la “brisca”, maldiciendo, emborrachándose o fumando un porro) al tiempo que un clásico patrón de comedia con “pareja perfecta”.
Risas contra la crisis Ventura Pons planta cara a la crisis con una comedia protagonizada por David, un joven estudiante de primer año de Bellas Artes (el debutante Oriol Pla) que llega del pueblo dispuesto a abrirse camino en la gran ciudad. El problema es que para costear su estancia se acoge a un programa del Ayuntamiento que consiste en vivir en casa de una persona mayor gratis, a cambio de hacerle compañía. Gracias a él se instala en un apartamento del barrio de Gràcia, donde convive una cascarrabias insoportable llamada Gràcia, que borda Rosa María Sardà. Enriqueta (Amparo Moreno), vecina de Gràcia, y el dueño de un bar (Santi Millán) serán los únicos aliados de David, que sabrá salir airoso de la explotación a la que Gràcia le somete con la excusa de que está enferma.
La Gràcia de Gràcia Capaz de rodar una película al año, Ventura Pons ha devenido la versión catalana de Woody Allen. Una proeza (creativa y económica) que entraña serios riesgos, algo evidente en la copiosa filmografía del miope con mejor vista de Manhattan, no de Barcelona, a pesar del impacto turístico de su Vicky, Cristina… Un año después de Mil cretins el cineasta barcelonés reaparece con Any de Gràcia.
Xoc de generacions És difícil trobar una pel·lícula de Ventura Pons que no sembli una pel·lícula de Ventura Pons…
Any de Gràcia Gràcia (Rosa María Sardà) es una mujer de sesenta y pico años que vive sola en el barrio de Gràcia de Barcelona y se siente muy abandonada. Con el paso de los años se ha acabado convirtiendo en una vieja quejica, desagradable y malhumorada que no consigue congeniar con nadie. La pesada soledad acerca a la anciana hasta David, un joven estudiante de veinte años a quien ofrece una habitación en su casa a cambio de algo que no tiene y que le hace mucha falta: que le haga compañía y se preocupe por ella. David es activo e inconformista por lo que desde los primeros días no tardarán en saltar las chispas en la convivencia entre ambos. Sin embargo, los dos siempre se acaban dando cuenta de lo mucho que se necesitan el uno al otro.
CHICAGO TRIBUNE 'Grace' bridges generation gap Michael Phillips | Movie critic In "Year of Grace" ("Any de Gracia"), the opening-night presentation of the 28th Chicago Latino Film Festival, a time-worn formula goes down nice and easy and practically rolls over and begs for a Hollywood remake: Cranky elder collides with raw youth, to life-affirming results. Quick and breezy, the film has a really good score made up of Catalan pop singles, mostly in the key of Sensitive. An abbreviated romance between David and a fellow student (avid-eyed Diana Gomez) shows the Barcelona newbie what's possible in this new world. Though Sarda's role is pure situational comedy, with a pinch of pathos, she dines out on its possibilities.
GOZAMOS Wisdom is not inevitable. One gets the feeling that with the accrual of years and films, veteran filmmaker Ventura Pons exudes it like the sun gives off light. In his newest film, Year of Grace, we see the story of an old, mean curmudgeon helped into the light by a young, thoughtful artist. Just wording it like this makes me shudder, for in the wrong hands, this story could come off as trite and cheap, that art can save the world! and all you need is love! Instead, we get the feeling that there is no recipe, that it is messy and mundane as clipping toenails or going out dancing with friends. In this way, Year of Grace, much like life itself, is a comedy that’s sometimes tragic but ultimately a highly entertaining—in the holiest way— story of hope for all of us who make mistakes and persevere long enough to try and fix them. |
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